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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Frankestein educador

"La historia de la educación está plagada por el mito de la fabricación de un ser humano nuevo. El doctor Frankenstein y su monstruo (como Pigmalión y su estatua, o Gepeto y su Pinocho) son ejemplos de esos de ensueños educativos que todavía hoy perduran en obras de ciencia-ficción.Philippe Meirieu, reconocida autoridad en pedagogía, parte del mito de Frankenstein para cuestionar la concepción de la educación como el proyecto de dominio del educando y de control completo de su destino. Expone que esa perspectiva conduce a un fracaso destructivo, postula que el pedagogo, en vez de ponerse a "fabricar" a nadie, debe operar con las condiciones que permitan al otro "hacerse obra a sí mismo" y ofrece proposiciones concretas orientadas a ese fin de educar sin "fabricar". "



Resúmenes:

Philippe Meirieu profundiza en dos temas fundamentales, como son la pedagogía y la educación.

En la primera parte hace un recorrido por los mitos de la literatura que ofrecen una imagen de la educación como fabricación, dónde también aparece explicado el efecto Pigmalión.
En la segunda parte critica la idea de la parte anterior, hablando de una revolución copernicana pedagógica, que consta de siete exigencias: (1. El papel activo del sujeto, 2. La necesidad de que se dé la resistencia, 3. La reconstrucción de la realidad,4. La decisión de aprender corresponde al sujeto, 5. Pedagogía de las condiciones, 6. Autonomía, 7. Singularidad.)
En la tercera parte establece una serie de características pedagógicas que abandonan la concepción de educación como producto, para concebirla como proceso; (Pedagogía de las condiciones, pedagogía diferenciada, aprendizaje emancipador, exigencia frente a la existencia, "Tender puentes" (relacionar los conocimientos con la experiencia partiendo de la metacognición), atribuir sin acusar, voluntad y libertad responsable, rituales marco (ley) y compartir la cultura (don de los muertos, universalidad).

CLAUDIA NEUNDORF GARCÍA



El libro “Frankenstein Educador”, del autor Philippe Meirieu, está centrado en la formación del educador y como este debe formar al educando con saberes específicos y significaciones.

Un niño llega al mundo infinitamente pobre, no puede desarrollarse más que gracias a un entorno estimulante y a su inscripción en una cultura. No hay que someterle a una dependencia, sino basar la educación en la contemplación de las aptitudes que se despiertan, es decir, debemos aceptar que el aprendizaje deriva de una decisión que solo el otro puede tomar, aprender es obra de uno mismo. Esto es lo que nos diferencia de los demás animales: el poder elegir nuestros valores o nuestro estilo de vida.


Así, la educación debe centrarse en la relación entre sujeto y el mundo que le rodea. Nosotros, como futuros educadores, tenemos que aceptar que la transmisión de saberes y conocimientos supone una reconstrucción por parte del individuo, y debemos recordar que educamos a personas, y una persona nunca es igual a otra, cada uno tenemos sentimientos, habilidades y características que nos hacen diferentes al resto.

Julia Núñez Navarro

Algunas citas relevantes: 

"Unos y otros, psicólogos y sociólogos, ponen, pues, el acento en la importancia de la intervención educativa en la construcción de las sociedades humanas."

" Educar es introducir a un universo cultural."

"El hombre es el único ser susceptible de educación, ni puede hacerse hombre más que por la educación. No es más que lo que ella hace por él."

"En eso se diferencia el hombre del animal: Nadie ha visto jamás una abeja demócrata. "

"Pigmalión nos da, pues, acceso a comprender el mito de la educación como fabricación. Todo educador, sin duda, es siempre en alguna medida, un Pigmalion que quiere dar vida a lo que fabrica."










Efecto Pigmalion:

O “profecía autocumplida”,  es una expectativa que incita a las personas a actuar de forma que hace que la expectativa se vuelva cierta, como podemos comprobar en el siguiente vídeo: 


El color de los juguetes puede influir en los niños y en su desarrollo

Si un niño está pasando por un etapa de cierta tristeza, que juegue con juguetes de color naranja. Si el niño tiene una notable falta de concentración, que lo haga con juguetes de color amarillo. Y si el pequeño es demasiado activo, irritable y le cuesta dormirse, pues que juegue con juguetes de color azul. La psicología del color tiene una gran importancia en las personas, también en los niños. Así lo concluyen diversos estudios que quieren saber cuáles son los juguetes más adecuados para cada niño, en cada momento.

Jordi Mateu, coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría, asegura que un juguete puede influir en el temperamento y la personalidad de un niño. De esta forma, los juguetes rojos generan dinamismo e incitan al movimiento en los niños. Los que son azules favorecen la relajación y ayudan a dormir, así como los de color blanco, que también incitan al descanso. Por su parte, los amarillos promueven el desarrollo de la inteligencia; y los de color naranja fomentan actividad y denotan alegría.

Pero no sólo el color de los juguetes influye en los más pequeños. También su forma, su utilidad, etc. Todos estos conocimientos han llevado a la AEP a elaborar una clasificación con los juguetes que son adecuados para cada edad y para fomentar las capacidades de cada etapa del niño: una guía para padres y profesores a la hora de educar a los más pequeños.






De esta manera, se conoce que durante sus primeros años de vida, un niño debe jugar con muñecos y peluches, que le ayudarán a motivar su afectividad. Las pelotas, bicicletas o los juguetes de construcciones estimularán su motricidad más adelante. Y los juguetes musicales, incrementarán su sensibilidad y su capacidad de expresión.

Es evidente que estos consejos no lo son todo; también cuenta el instinto de los padres, el conocer a sus hijos, etc. Pero desde luego ayudan al entorno del niño a aprender qué es lo más adecuado para él.