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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Gimeno. - La educación obligatoria: su sentido educativo y social

El autor de esta obra, Gimeno Sacristán, se preocupa por reavivar en la memoria colectiva el significado actual de la educación para no olvidar los retos pendientes que aún tiene la sociedad.

En esta práctica, nos dividimos por grupos y comentamos los distintos puntos del capitulo V y las ideas clave de cada uno, poniéndolas luego en común con el resto de los compañeros y haciendo un pequeño debate sobre las opiniones de cada uno.

Así, argumentamos sobre lo que consideramos natural y definitivamente ya dado y superado a lo largo de la historia de la educación, y lo que tiene valor para llevar a cabo ciertas conquistas sociales:

La introducción del texto habla del reto de la escolarización igualitaria, universal y obligatoria, y de la necesidad de que el derecho social universal de la escolarización sea operativo. Tiene que dar respuesta a lo que se espera de él, proporcionando igualdad respetando la diversidad social e individual en una escuela común.


“…Y puesto que hay un fin único para cada ciudad, es manifiesto también que la educación debe ser necesariamente única y la misma para todos, y que el patronato de ella debe ser público y no privado..." (Aristóteles)


    • La educación obligatoria: una escolaridad igual para sujetos diferentes en una escuela común. La naturalidad de las diferencias.
El derecho a la igualdad se consigue teniendo un único patrón a pesar de las diferencias internas. Hay que evitar la heterogeneidad social condicionada por estereotipos, consiguiendo en la escuela homogeneidad de contenidos y normas. La educación tiene unos ideales y desempeña funciones que a veces son contradictorias. Se debe hacer hincapié en apoyar la diferenciación para conseguir la igualdad, es decir, el papel de la escuela debe estimular la diversidad.

    • La diversidad se convierte en problema. El gusto por la norma o el nivel
El sistema educativo no permite la desviación fuera de lo normal de muchos alumnos, lo que conlleva rechazo. La escuela es graduada y se ubica por edades. La escuela y el currículo deben dar oportunidades para todos, pero esto suele ser difícil, ya que si todos reciben las mismas ayudas, se crean desigualdades, debido al ritmo individual de cada uno. Para que la escuela sea compensadora e integrado el currículo debería ser flexible.
Por ello, aquí cabe mencionar la importancia de las actividades abiertas, que al contrario que las cerradas que solamente llevan a éxito o fracaso, siempre pueden llevar al éxito. (Ejemplo: Un resumen.)

    • Graduar la escolaridad obligatoria facilita el progreso ordenado, pero regula un ritmo para los estudiantes que son desiguales
La escuela separa a los alumnos por la edad y no por el conocimiento. Brinda el sistema tailorista, es decir, la fabricación, el montaje en cadena.
Se da por hecho que todos los alumnos/as tienen el mismo nivel, lo cual es una ilusión, puesto que todos son diferentes.


    • Formas de abordar la complejidad provocada por la diversidad
El currículo debe ser flexible, ni estrictamente individualizado ni estrictamente común. Se debe llegar a consensos, por parte de los políticos, de los centros y del profesorado. La diversidad de los sujetos debe ser respondida con diversidad de pedagogía y de recursos, respetando los intereses y los ritmos. También se debe romper con el marco organizado dominante, creando tareas atractivas y retadores para todos, donde todos no estén obligados a hacer lo mismo.
    • La escuela pública y comprensiva como respuesta a las desigualdades y a las diferencias
La igualdad parte de la aceptación de las diferencias educativas, por ello, una educación igual para todos no corresponde a una educación igualatoria. Es una necesidad tener un currículo común y centros públicos para todos.




En este fragmento se está proponiendo una educación igualitaria para todos, tanto en pública como privada. Si no se mantienen los mismos niveles de calidad y oportunidades en los dos ámbitos se estará produciendo una clara desigualdad ante el derecho fundamental de la educación.

Hablando del currículum, si se decide una educación para todos por igual, no está llegando a cabo una educación igualitaria porque cada individuo tiene unas necesidades.

La diferenciación de tipos de estudiantes entre los centros públicos y privados constituye una clara desigualdad en la educación. La escuela publica posibilita el acceso a estudiar a aquellos que no tienen recursos, es el modelo más integrador de las diferencias.

La coeducación es un ejemplo muy acertado de cómo llevar a cabo la libertad y los derechos igualitarios pa . ra los estudiantes, así como la no discriminación por razón de sexo.

Así, a la conclusión que he hemos llegado es la siguiente: Es necesaria una escuela única, igual para todos en la que no se permitan desigualdad de condiciones que afecten negativamente en el aprendizaje de los estudiantes.

La escuela comprensiva juega un papel muy importante para llevar esto a cabo, ya que proporciona una enseñanza polivalente (Humanística, Científica y Técnico-Profesional) a los alumnos comprendidos entre los 11/12 a los 15/16 años en una misma institución.                        

También retrasa lo más posible la separación de alumnos en ramas diferentes, tiene una parte del currículo común (enseñanza general), se insiste en que los alumnos sean agrupados en forma mixta y flexible (por edades o materias) y cumple con la existencia de un tratamiento y atención a la diversidad por lo cual existen áreas o materias que son opcionales, mientras que en otras se plantean diversos niveles de ampliación o de recuperación

jueves, 31 de octubre de 2013

La igualdad también se aprende

Por Elena Simón Rodríguez, experta del movimiento crítico del feminismo.

Elena Simón comenzó explicando los temas que se iban a desarrollar: feminismo, sexismo, machismo, igualdad y coeducación.

Introdujo la conferencia sacando el tema del feminismo, citando la siguiente frase "Nacimos en el siglo XIII,  pero nos encontramos en el siglo XX".

La percepción de la mujer, vista desde el machismo, se ha visto siempre potenciada por los estereotipos(o etiquetas), los roles y las "milongas" que promueve la sociedad. Esto es debido a lo que a ella le gusta denominar "la mala educación", que hoy en día sigue siendo muy potente, sobre todo gracias a los medios de comunicación, aunque se representa de forma disfrazada, maquillada e incluso atractiva. Las milongas se han convertido en un proceso de socialización basado en etiquetas rosas y azules que debemos quitarnos de encima, hace que los hombres se guíen por la ley del dominio y, por tanto, las mujeres por la ley de la dependencia.

Dichas etiquetas de pequeños/as carecen de importancia, pero en la actualidad las tenemos interiorizadas y parece que si no las aceptamos no nos adaptamos a la sociedad. Incluso nos hacen creer que dichas etiquetas las hemos elegido por nuestra propia voluntad. Por tanto, el prototipo de mujer exitosa es aquella que se niega a ver, a oír y hablar.

Todo esto ocurre debido a que la igualdad no se enseña, no se ha aprendido, por tanto no es un bien conocido y mucho menos apreciado.

Si nos paramos a pensar en las diferencias físicas entre los hombres y las mujeres, podemos llegar a elaborar una lista muy amplia de los parecidos que tenemos, y una minúscula de aquellos rasgos que nos diferencian. Como bien tituló su libro Celia Amorós “La pequeña diferencia y sus grandes consecuencias”.

La desigualdad implica discriminación y hay que enfrentarse a ella de manera crítica, puesto que la igualdad no es solo una ventaja para las mujeres, sino también para los hombres. La igualdad supone una elevación, la independencia de las características de origen (como es el género, el sexo…) y promueve el acercamiento a la ciudadanía, la igualdad de oportunidades para todos. El sexo en la actualidad no es una diferencia neutra, implica estereotipos y roles. La obra humana que nos representa se nos muestra de forma sesgada (solo la perspectiva varonil), como si fuese la obra común del conjunto de la humanidad.

La igualdad consta de tres partes:
- De oportunidades: Es decir, ni valor añadido ni valor restado, los mismos derechos. El único paso realmente dado por las mujeres ha sido en el ámbito de la educación. En el ámbito laboral seguimos sin gozar de este derecho.
- De condiciones: Es decir, la misma libertad y exigencias/obligaciones para los dos sexos.
- De trato: Entre otras cosas, reinventar el lenguaje para que deje de ser sexista, puesto que el mismo es adherido a todo el conocimiento del mundo.

Estas tres partes deberían transferirse en ejemplos humanos.

Si nos paramos a reflexionar, ¿dónde se aprende la igualdad? Las estancias socializadoras y educadoras son la familia, la escuela y la sociedad (“mediática”) y ninguna de ellas la trata.

¿Cómo podría cambiarse esto? Tratando de cambiarlo, potenciando la transmisión de la igualdad.

Los logros conseguidos hasta el momento con el movimiento feminista han sido la educación mixta y el progresivo cambio en el lenguaje. 
Por un lado, cuando se refiere al lenguaje, quiere decir que cuando se usa el plural masculino, este mismo incluye también a las mujeres, por lo que no son nombradas, se convierten en invisibles y tienen la función de traducirlo. Hoy en día, poco a poco, esto se intenta cambiar, para dejar atrás la invisibilidad.
Por otro lado, en cuanto a la de educación mixta, es insuficiente, debe ir más allá y darse la coeducación.

Aunque la igualdad sea uno de los derechos humanos no se lleva a la práctica, en cambio la injusticia del sexismo sí.

De ahí la importancia de la coeducación, definida como “Un proceso de intervención intencionado, observando el sexismo, que partiendo de la realidad de sexos diferentes y de géneros desiguales, pretende compensarse en la educación y como objetivo la construcción de un mundo COMÚN y no enfrentado".

Por tanto, las claves de la coeducación son tres: Detectar el sexismo como una injusticia, un lenguaje igual y común para todos y compensar las desigualdades representando un equilibrio.

La coeducación no solo es posible, sino que también urgente y necesario para abolir el sexismo y el machismo, y conseguir así la ventajosa igualdad.